viernes, 28 de junio de 2013

Motivación URGENTE en 3 Pasos

Necesitas algo que te ayude a arrancar… ¡ya! Por delante tienes un montón de trabajo y ni pizca de ganas de realizarlo.

Ya has probado a motivarte con recursos variados, pero la inspiración no llega.

No te sirve pensar en la recompensa del trabajo ni en las consecuencias negativas que se deriven de no hacerlo. Estás atascado.

Pues, por horrenda que te parezca esta situación, tiene remedio. De hecho, casi todos hemos pasado por ahí alguna vez.

Compartiré contigo mi estrategia para sacar adelante un día de motivación nula como éste. Y te contaré porqué funciona…

 

1. Deja de quejarte

De acuerdo. Estás desmotivado y, a la vez, atosigado por un montón de problemas. Pero repetírtelo a ti mismo (o a otras personas) no va a cambiar la situación.

Abandona ahora mismo con esos pensamientos. ¿Cómo? Como prefieras: Dándote una ducha rápida, paseando por un parque o tomándote un delicioso café. Elige algo placentero (y cortito).

Después de este breve momento de relajación, vamos al siguiente paso.

 

2. Corta con lo que te tiene atado

¿Qué distracciones te están sirviendo de coartada? Apágalas.
Sal de Facebook, de Twitter, del influjo de la tele o de cualquier otro pasatiempo. ¡A la porra con todo!

No lo pienses. Corta con eso y ponte cara a cara con lo que tienes que hacer. Lo que sigue es evidente…

 

3. Acción

No es tan complicado ponerte de inmediato con lo que tienes que hacer. Cuando se hace difícil es si le das muchas vueltas.

Tú pensarás: “Pero es que no estoy motivado…”

Bueno. Quizás no lo estés ahora, pero ya lo estarás. Porque la acción llama a la acción. Y lo contrario también se cumple: La inacción produce inacción.

Cuanto menos haces, menos quieres (que decían las abuelas, con mucha razón.) Esto es: Cuanto menos cosas hagas, más desmotivado estarás.
  • Si haces algo de ejercicio hoy, mañana no estarás tan desmotivado.
  • Si estudias un poco hoy, mañana no te vendrá tan largo.
    Quien dice “mañana” dice… en días sucesivos.
La cosa es ponerse, sin pensar, cuando la motivación está a cero. Poco a poco se va saliendo de ahí.

Por supuesto, todo esto está escrito contando con que estés bien descansado, alimentado y demás; cuando lo único que tienes es un bajonazo de ánimos. Si es el caso, ya has visto que puedes remontar esa falta de motivación.


20 Tips contra el Mal Humor

¿Triste, enfadado, ansioso, cansado…? Acéptalo. Estás de mal humor. No tienes que tratar de ocultarlo para evitar que otros se sientan mal, porque quienes te aprecian tendrán en cuenta que un mal día lo tiene cualquiera.

Y, una vez que aceptas que éste no está siendo tu mejor día, te proponemos esta recopilación de opciones, de las más útiles que hemos aprendido.

Unas son medidas que actúan de “cortafuegos“, para evitar que el mal humor se amplifique y se extienda más de la cuenta. Otras, son algo así como un “antídoto emocional“, que generan una emoción positiva que empuja en sentido contrario al mal humor.

Vamos con ellas…

1. Desahógate. No te quedes con el malestar dentro de ti. Échalo de alguna manera. Llora, patalea, escribe sobre cómo te sientes… Pero un ratito nada más.

2. Relájate, especialmente si estás enfadado. Cuando nos enfadamos, respiramos más deprisa y sólo esto hace que nos sintamos peor. Respira profundamente y, si puedes, dedica unos minutos a meditar o a dormitar un poco.

3. Busca un lugar donde te sientas cómodo. Si te es posible, ve a un lugar tranquilo donde no haya gente agitada o crispada.

4. Evita el contacto con gente negativa; la que te hace sentir mal o te saca de quicio.

5. Avisa a tus seres queridos de que no te encuentras muy bien, si es necesario. Esto es para evitar posibles tensiones, discusiones y malos entendidos.

6. Acércate a gente positiva. Una manera de echar fuera las tensiones es hablar sobre ellas con alguien de confianza, como sabes. Pero, si descartas esto, hay más alternativas.

7. Métete en otra historia. Desvía tu atención de lo que te tiene mal hacia, por ejemplo, la trama de una película o de un libro.

8. Deja que la música te ayude. Enchufa el karaoke, canta, baila, toca la guitarra… Elige algo relajante o movidito, según prefieras, y déjate envolver.

9. Haz ejercicio físico. Corre, nada, salta… Aunque sea por espacio de unos poquitos minutos.

10. Limpia. Además de hacer algo de ejercicio, la limpieza deja una recompensa visible. Lava el coche, deshazte de objetos inservibles, etc. También puedes redecorar alguna habitación con colores y objetos que te hagan sentir bien.

11. Arréglate. En vez de arreglar la casa, quizás quieras probar a arreglarte tú. Cuando, por ejemplo, te pones una ropa que te queda muy bien, además de distraerte, te ves bien cuando terminas. Y esa sensación agradable puede influir en cómo te sientes por dentro.

12. Juega. Cuando juegas también te concentras en una actividad agradable, que te ayuda a aparcar las preocupaciones. Pruébalo. Mejor, si es algo físico. Descarta los juegos que tengan que ver con dinero.

13. Come. Pero no comas para desahogarte, sino porque es la hora de comer y no te la vas a saltar por muy de mal humor que estés. Te sentirás peor si lo haces. Quizás consideres añadir al menú un trocito de chocolate negro (un clásico en estos casos).

14. Bebe. Igualmente, no para embriagarte, sino para cuidarte. Quizás quieras probar alguna infusión relajante o puede que te apuntes al té verde, para que te ayude a estar concentrado sin agitarte tanto como el café.

15. Sal a pasear. Puede que todo lo que te haga falta para sentirte mejor sea luz y aire fresco. También es una excelente idea (muy relajante) ir a un lugar donde haya agua o la escuches correr. Eso sí, hay una excepción: no vayas de compras hoy. Cuando uno está de bajón es muy proclive a hacer compras compulsivas.
 
16. Observa la belleza. Trata de llevar tu atención hacia las cosas bonitas. Un ejemplo: los cachorros. Muchísimas personas se ponen de buen humor simplemente viendo a estas pequeñas criaturas. O, mejor todavía…

17. Pasa un tiempo jugando con tu mascota. Te calmarás y te sentirás tan bien como si te hubieras comido un buen trozo de chocolate (Fuente), sólo que esto no te aporta calorías de más. O pasa un ratito con niños pequeños, si los tienes cerca.

18. Haz algo nuevo. La novedad también nos hace sentir mejor. Si llevas tiempo prorrogando hacer eso que te apetece, hoy puede ser el día indicado.

19. Ríe. Cuando estás de mal humor, quizás reír sea lo último que te apetece. Pero, ya que estés un poco más despejado, la risa hace que la transición del mal humor a la alegría sea más rápida.

20. Repítete: Es temporal. El mal humor se irá y lo hará antes si tomas alguna medida como las que te hemos comentado. Por lo pronto, hoy no tomes ninguna decisión importante. Espera a sentirte mejor.

Recuerda: Si hoy te levantas con el pie izquierdo, no le des demasiada importancia, a menos que ya sumes muchos días en este estado. En ese caso, habría que estudiar la situación y buscar otras soluciones.


¿Porqué es tan Dificil Liberarse de Emociones Negativas?



Si estás tratando de huir de la emoción negativa que sientes en este momento (miedo, angustia… o a saber) y no das con el remedio que te quite de un plumazo el sufrimiento, deja de sentirte mal por ello.

Es natural.

No existe la fórmula mágica que transforme inmediatamente lo que sientes en paz y felicidad siempre que la apliques.

En realidad, como nos cuentan en Psychology Today, liberarse de las emociones negativas es difícil por seis razones:

1. Porque nuestros cerebros están más preparados para la supervivencia que para la felicidad. Por eso mismo mantenemos ahí las emociones negativas, los errores del pasado y las preocupaciones por lo que pueda suceder en el futuro.

Se supone que todo ese arsenal nos ayudará a sobrevivir a aquello que está aconteciendo en el presente.

2. Porque ignorar o suprimir las emociones negativas no funciona. Como dice Gavin De Becker (en su libro “The Gift of Fear“), la negación es un “Sálvate ahora y paga después“:

    Denial is a save now, pay later scheme.

Es probable que, después de ignorarlas, esas emociones vuelvan.

3. Porque nuestro cuerpo reacciona a lo que imaginamos como si estuviese ocurriendo en realidad. Y eso mismo hace que la emoción tome fuerza.

Piensa en algo peligroso o terrorífico para ti y notarás que el corazón se te acelera.

4. Porque los pensamientos negativos se alimentan unos a otros. De repente estás estresado porque no te salen las cuentas y comienzas a encadenar fatalidades.

Y, antes de que te des cuenta, tienes en la cabeza una montaña de cosas que van mal.

5. Porque algunas de esas emociones nos ayudaron a sobrevivir en nuestra infancia y las seguimos recreando de adultos. Por ejemplo, el miedo o la vergüenza de ser reprendido por contestar a tus mayores.

De niño no tenías control sobre la situación. Habías de obedecer para evitar una situación desagradable. Pero, ya de adulto, sigues manteniendo ese mismo esquema: Permites que los demás te digan lo que quieran y tú aguantas sin chistar, por miedo.

6. Porque algunos mecanismos de huida ante las emociones negativas son más perjudiciales que ellas mismas.

Sabes que es una mala decisión escapar de lo que sientes a través del alcohol, las drogas, el juego o los atracones de comida. Bien. Descartas esas opciones.
 

Oh, oh… Aquí hay un problema

Vaya panorama…

Si las emociones negativas están tan ancladas en tu cerebro. Si no funciona suprimirlas, porque vuelven. Si no puedes prestarles demasiada atención, porque se hacen más fuertes. Y si descartas evadirte a través de alguna adicción dañina… ¿Qué puedes hacer?

La respuesta lo más simple del mundo: Aceptarlas.

No luches contra ellas. Permítete estar asustado, furioso, triste, angustiado o de un humor de mil demonios. ¡Claro! Eres un ser humano; no un oso amoroso.

Observa esas emociones y los pensamientos catastróficos que se desencadenan. Conoce el lote completo.

Deja estar ahí las emociones negativas, mientras vas dirigiendo tu atención hacia esas otras actividades (más productivas) que te interesen. Y, a continuación, ponte en marcha poco a poco
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jueves, 27 de junio de 2013

Aquí te compartimos unas Super Ideas para enfocarte en el Presente, olvidar el pasadoy NO anticiparte al Futuro

Llevamos demasiada tensión a cuestas; a veces, demasiada: El pasado, con culpas y errores; el futuro, con preocupaciones y miedos.

¿Qué tal estaría liberarse de todo eso y quedarse en el momento presente? ¿Cómo sería alcanzar ese estado de plena conciencia?

Vamos a intentarlo. Ahí van unas cuantas ideas para vivir lo que está sucediendo justo ahora…
 
1. ¿Qué tienes en la cabeza?

De todo, menos caspa. Es broma. Esto es de un anuncio de televisión. ;)

Ahora, sí. Identifica qué pensamientos estresantes o intrusivos se pasean por tu cabeza. ¿Expectativas negativas, recuerdos varios…?

Así podrás poner un poco de orden, aunque tu cabeza parezca un mercado persa. Mientras que, de paso, te centras en lo que está pasando ahora en ese mundo interior tuyo.
 
2. Toma distancia

Esto es perfecto para hacerlo a continuación.

No te juzgues a ti mismo por lo que estás pensando. Acepta el lote completo, pero distánciate.

Los pensamientos son sólo eso: pensamientos; interpretaciones que haces de la realidad. Los más recurrentes te señalan las áreas de tu vida a las que dedicas más atención.

Ellos han de depender de ti, no tú de ellos.
 
3. Respira

Concéntrate en tu respiración. Es la manera más simple de conectar con el momento presente.
 
4. ¿Ducha o baño?

Cualquiera de los dos es un buen ejercicio para este mismo propósito.

Relájate, siente cómo el agua recorre tu piel y déjate envolver por todas esas sensaciones. Si te asalta algún pensamiento que no venga al caso, déjalo resbalar y que se vaya por el sumidero.
 
5. No caigas en la trampa de los malos pensamientos

¿Cómo puedes saber cuáles son estos malos pensamientos? Por lo que sientes.

Los pensamientos negativos suelen provocar emociones negativas: desazón, miedo, angustia…

Cada vez que te sorprendas siendo presa de una de estas emociones, intenta llegar al pensamiento que la ha provocado. Y, lo más importante, cuestiónalo. Lo que piensas no tiene porqué ser cierto.

Cuanto más hagas esto, más hábil serás esquivando esas trampas.
 
6. Practica actividades que te absorban

Cuando haces algo que te gusta muchísimo, estás concentrado. Sólo existe eso.

Luego, otra manera de centrarse en el momento presente es sumergirse en una de estas actividades.
 
7. Tú y tus sentidos

Hagas lo que hagas: pasear, conducir, comer, sestear o mirar por la ventana, trata de ser consciente de la información que te llega gracias a tus sentidos. ¿A qué huele… a qué sabe…?

Eso también te ayuda a conectar con el ahora y a que tu mente se pierda menos por rumbos extraños.

Cuanto más practiquemos, mejor se nos dará esta costumbre de vivir el momento. Y, con ello, eliminaremos distracciones, sensaciones incómodas o desagradables y una buena dosis de estrés.

¿Te apuntas? Yo, sin dudarlo.


De todos modos te van a Criticar

Te van a criticar de todos modos. Te pondrán verde. Te reprenderán. Te odiarán. Te mirarán por encima del hombro…

Tranquilo. No es por ti. Eso mismo le pasa a todo el mundo.
 

Cuando te decidas a expresar tu opinión, algunas personas van a criticar tus ideas. 

¿Y qué? Aprovecha lo que puedas, incluso de las críticas menos constructivas, pero no te prives de expresar lo que piensas.

Porque quedarte callado, expresarte con inseguridad o decir “No lo sé” es lo mismo. Otros te tomarán por tonto o ignorante.

Si te decides a hacer cualquier cosa que te apetezca, habrá quien se burle o se escandalice. Si no lo haces, habrá quien piense que eres un soso, un triste o un desgraciado patético.

Y, si no se enteran de lo que dices o haces, se lo van a inventar.

En realidad, no hace falta que digas o hagas nada. Porque hay gente que te despreciará por cualquier motivo (por cualquier característica física, por tu lugar de nacimiento… por lo que sea) y dirán auténticas barbaridades sobre tu persona.
 
Salta por encima de toda esa negatividad.

Por favor, no te amargues por lo que diga cierta gente de ti. No le des tantas vueltas a porqué lo hacen o a si hay algo “de malo” en tu persona.

No vale la pena que te prives de ser tú, con tus fallos y defectos, pero también con tus aciertos. Y éste es uno de los mayores: Ser fiel a ti mismo.

Detrás de ti y a tu alrededor se desatará una nube grande o pequeña de críticas y rumores. Pero tú no eres el responsable de esa negatividad. No es tu problema. El problema lo tiene quien se comporta de esa manera tan poco respetuosa con otros.
 
Salta por encima de lo turbio, de lo oscuro, de todas las palabras hirientes y sé tú. Sé limpio. Sé honesto y consecuente contigo… ¡y vive!


Abrecaminos invocando a San Antonio

Tradicionalmente a San Antonio se le pide por novio, sin embargo es uno de los santos, junto a San Cayetano, más poderosos para abrir los caminos puesto que es el dueño de las 7 llaves y de las cosas perdidas. A él podemos pedirle con toda la fe y con la seguridad de que nos será concedido.

Un sencillo trabajo de abrecaminos es el siguiente:

Comprar un candado nuevo, que tenga tres llaves. Con la precaución de llevar el candado cerrado a su casa.

Una vez allí hay que preparar en un bols o recipiente adecuado una mezcla de agua con sal marina, introducir el candado y las llaves junto a sus manos y entonces al momento que lo abre decir:

“Que el agua y la sal purifiquen este elemento que desde ahora permanecerá abierto, como abierto estarán mis caminos”.

Dejar el candado en el agua y se enciende una vela Llave roja frente al recipiente haciendo varias veces una oración a San Antonio explicando claramente su pedido específico.

Una vez que la vela se haya consumido, sacar el candado del agua salada y déjarlo (siempre abierto y con las llaves separadas y bien seco) sobre un mantel blanco.

Rodear el candado con 7 velas llaves rojas e intercalar entre cada una un sahumerio de sándalo.

Enciender todos los elementos y hacer varias veces el pedido de apertura de caminos en el trabajo.

Una vez consumidas estas siete velas, colocar el candado abierto y las llaves por separado en un frasco de vidrio lleno con miel liquida.

Guardar el frasco junto a una estampita de San Antonio y una vez a la semana enciender frente al mismo una vela llave roja.




Abrecaminos invocando a San Antonio

miércoles, 26 de junio de 2013

Cuanto más Amas, Mejor lo Haces

El amor es el “sentimiento estrella” de nuestra vida. Lo necesitamos y lo buscamos sin cesar. Digamos que el amor es al alma lo que el agua es al cuerpo. Así de importante.

Nos hace falta para construirnos, para convertirnos en mejores personas. También, para perdonar errores propios y ajenos. Y, por supuesto, para compartirlo con los demás.
amor
¿Qué otra cosa que podamos dar vale más que el amor?

¿Qué momento del día es más significativo que aquél donde el amor está presente?

Esto no es un sermón. Pretende ser un sencillo recordatorio para saborear el amor… y también para hacer que crezca.

Porque el amor puede brindarnos las mejores experiencias de hoy; puede abastecernos de fuerza para seguir adelante, PERO es como ese fuego que ha de alimentarse para que no se apague.

Cuanto más lo alimentes, más grande se hará. (Si no te gusta la metáfora pirómana, elige otra).

La conclusión no cambia: El amor crece y se perfecciona con la práctica. Y el día de hoy nos va a brindar unas cuantas ocasiones para aprovecharlas en este menester.

Tendremos la ocasión de tratarnos amablemente a nosotros mismos; la de destinar algún momento a algo que nos haga sentir bien. Alguna oportunidad se cruzará para tener un detalle con cierta persona (o puede que incluso la de realizar un gesto generoso de gran calibre). ¿Quién sabe?

Ocasiones para mostrar amor y para recibirlo suele haber a lo largo del día. Tan sólo hemos de estar pendientes para poder aprovecharlas.

Pero, una vez más, te recomiendo que no te creas esto a pies juntillas, sino que lo observes por ti mismo.

Por ejemplo, recuerda las últimas experiencias gratificantes que hayas vivido y mira cómo el amor (en cualquiera de sus variantes y vertientes) ha estado presente en las mismas.

Si lo conoces; si puedes sentirlo y eres consciente de su presencia, entonces sí… Únete a todos los que vamos a hacer más grande el amor en el día de hoy.


Diez Gestos de Amor... De Tí para Tí

El amor es más que una palabra y, desde luego, más que una sola acción. Se compone de muchos gestos. Y vamos a anotar unos cuantos que podrías tener contigo mismo en el día de hoy. ¿Te parece?

1. Recuerda tus cualidades positivas

Tienes tus defectos y limitaciones, pero también posees tus puntos fuertes. Recuérdate esas cualidades positivas y alégrate por ellas.
 
2. Haz algo bueno por otra persona

Ya que eres consciente de todas esas cosas buenas que tienes, compártelas con el mundo. Échale una mano a esa persona que te necesita, regala una sonrisa, un abrazo, un beso…

Toda esa generosidad repercute favorablemente en ti.
 
3. Haz algo que te guste

No importa lo ocupado que estés hoy. Date un respiro (contados minutillos, quizás) para hacer algo que te apetezca a ti, sin pensar en nada más.

¿Meditar? ¿Leer un libro? ¿Hacer sombras chinescas…? Lo que sea. Disfruta plenamente ese momento de oro.
 
4. Acepta los cumplidos

Si hoy te dicen que estás guapo/a o que has hecho un buen trabajo, por ejemplo, alégrate. Agradécelo. (:Cómo responder a un cumplido.)

Si la humildad está entre tus características, igual. Se puede ser modesto sin desmerecer la buena opinión que alguien tiene sobre ti.
 
5. Perdona tus fallos

No seas tan duro contigo mismo. Todos nos equivocamos varias veces al día y es muy probable que hoy cometas algunos errores.

Asúmelos con naturalidad… y ya.
 
6. Rodéate de gente positiva

Comparte más tiempo con las personas que te aprecian, con aquéllas en las que puedes confiar. Que no necesariamente son ésas que sólo te dicen lo que quieres escuchar.

Pero sí son las que te quieren tal y como eres; las que te dan su apoyo y a la vez cuentan contigo.
 
7. ¡Vive el presente!

No te preocupes tanto por el futuro o por lo que ha quedado atrás. Quédate con lo aprendido, pero céntrate en el presente.

Intenta aprovechar las experiencias que brinda y permanece atento a las oportunidades que surjan hoy.
 
8. Busca tu aprobación

Es muy desgastante intentar darle gusto a todo el mundo sólo para sentirte mejor contigo mismo. No emplees tanta energía en ese menester.

Hoy, busca tu aprobación. Actúa de acuerdo a tu criterio, a tus principios.
 
9. Mueve tu cuerpo

Da un paseo, baila, haz aeróbic en casa o lo que se te ocurra. Con el movimiento le estás haciendo un buen regalo a tu mente y a tu cuerpo.

Levántate y… ¡muévelo!
 
10. Mira de qué te alimentas

A tu cuerpo, dale buenos alimentos. Y a tu mente, también.

Por ejemplo, no te pases ingiriendo publicidad de ésa que te hace sentir mal con tu propio cuerpo. O pierdas el tiempo en cotilleos que ponen verde a tal o cual persona.

Más alimentos peligrosos para la autoestima, aquí: Dieta mental para una autoestima sana.

¡Vaya lista! ¿Vas a tener hoy alguno de estos gestos de amor contigo? 


¿Qué hacer cuando sientes que todo va Mal?

¿Por qué no admitirlo? Un día te levantas llegando a la conclusión de que tu vida es un desastre, como un puzzle de miles de piezas que se ha deshecho por completo.

Amistades que no están. Relaciones amorosas desmoronadas. El trabajo, una esclavitud (si es que tienes la suerte de tener trabajo).

El dinero no alcanza. El estrés te consume. Te duele hasta el último hueso del cuerpo. Tienes una avería en el baño y no hay ni un sólo fontanero disponible. TODO, UN DESASTRE.

No sabes en qué momento comenzó el mundo a desmoronarse; si fue cuestión de malas decisiones o de simple mala suerte.

La vida parece que eligió por su cuenta un rumbo muy alejado del que tú querías que tomase. Y, ahora, que tienes conciencia de ello, no sabes por dónde empezar a arreglar este despropósito.

Ni pensamiento positivo, ni gaitas. Ni respirar tranquilamente o echarle un poco de sentido del humor. No tienes fuerzas, ni ganas.

¿Te suena esta situación? Probablemente, sí.

Porque, independientemente de cuáles sean tus problemas y sin ánimo de restarles importancia, la mayoría de nosotros nos hemos sentido así alguna vez.

Así de tristes, de perdidos y de vapuleados por las circunstancias. Incluso las personas más optimistas conocen estas sensaciones.

Muchos hemos tenido ese puzzle de chorrocientas piezas desarmado sobre la mesa, sin tener la seguridad de que esas piezas fueran las correctas y, menos aún, con ánimos de empezar a unirlas.

No eres el primero ni el último que piensa: “Mi vida es un desastre. Todo va mal.”

Pero, ¿cómo se sale de ahí?
Admite que es temporal

Lo que sientes ahora es temporal. Si experimentas un enorme dolor o angustia, quizás lleve más tiempo que se desvanezcan o se atenúen esos sentimientos. Pero lo harán.

Cambiarán las circunstancias y/o tus sentimientos hacia ellas.

Podrás enfrentarte a ese puzzle incomprensible. Quizás, mañana. Quizás, más tarde. Pero podrás.
Ten calma

Rearmar un puzzle así demanda paciencia.

Primero, tienes que agrupar las piezas adecuadamente, quizás sin mezclar las que son de colores muy distintos. Fijándote bien. Prestando atención, para que luego tengas menos problemas a la hora de combinarlas hasta encontrar las correctas.

Lo mismo pasa con los problemas. Tras tomar algo de distancia, has de separar los problemas de ayer de los problemas de hoy. Los problemas de otros, de los tuyos. Los del trabajo, de los de las relaciones.

No puedes pretender poner todas las piezas juntas y hacer que encajen, aunque sea a martillazos.

Calma, paciencia, tiempo…

Y, una vez que tienes las piezas más o menos identificadas respecto al dibujo de TU CAJA, comienzas a unirlas despacio.

Poco a poco, el puzzle va armándose. Vas decidiendo qué piezas colocar y dónde, una por una. Despacio.

Tampoco está de más que busques inspiración y ayuda, porque estamos para ayudarnos. Pero, eso sí, es tu puzzle y sólo tú puedes armarlo.

Y empezarás a hacerlo, por difícil y duro que sea. ¡Hey! Que no es el primero que armas.



lunes, 24 de junio de 2013

¿Que debemos hacer cuando ya no nos quieren en una Relación?

Ante un desengaño, ruptura o abandono amoroso, es inevitable pasar por fases de tristeza, desesperación, impotencia… Los sueños, las ilusiones, se rompen para una parte u otra de la pareja y suele empezar un calvario, cuya duración depende de cada afectado, que pasa por varias fases:
 
Fase de súplica. La primera reacción puede ser llorar e implorar su amor. No se pierde la dignidad por decirle a alguien que le ama, pero sí se hace cuando le están diciendo que no le quieren a usted y sigue insistiendo como si no tuviera valor, como si en su vida no fuera a tener otra oportunidad de encontrar a alguien que le merezca.
 
Fase de razonamiento. En ella, la persona despechada, que no entiende cómo todo funcionaba bien y de repente todo se desmigaja, intenta a través de razonamientos hacer ver a la otra parte que se ha equivocado, que no va a encontrar a nadie igual, que todo vale la pena por el tiempo invertido y que hay posibilidad de corregir lo que no funcionó.
 
Fase de locura, en la que se pasa del amor al odio. Se verbaliza que no se quiere saber nada del otro, pero contradictoriamente se buscan mensajes, llamadas o algún indicio de que su ex puede haber recapacitado y volver.
 
Fase de adaptación. Poco a poco, la vida se va ordenando. Como todo proceso de pérdida, uno empieza a encajar en esta nueva etapa de su vida. Empieza a normalizar su rutina, duerme mejor, trabaja como siempre, se relaciona con sus amigos, su ex deja de ser el protagonista de todas las conversaciones y comienza a tener ilusión.
 
Fase de indiferencia. Ya se está preparado para vivir sin la presencia del ex, no lo recuerda, y por fin ha pasado a un segundo plano. Esto no significa que si se lo encuentra por la calle no le dé un vuelco el corazón o vuelva a despertar los buenos y malos recuerdos, pero por la general vive ajeno a su ruptura. Ya no hay desamor, sino un periodo en el que usted se abre y se siente seguro.
 
Fase transversal. Se vive a lo largo de todo el proceso de pérdida y desamor. Y los protagonistas de ella son su apoyo social, aquellos que no le dejan ni a sol ni a sombra para animarle. Son los buenos amigos, esa parte de la familia que siempre está para todo, aquellos que desean siempre su felicidad. Escúchelos, tienen una visión distinta de lo que ha ocurrido y ahora le dirán todo lo que pensaban de forma sincera, opiniones que igual llevaban tiempo callando por respeto a su relación y sus decisiones. Déjese arrastrar por ellos.

Normalmente vivimos instalados en la velocidad, pero cuando uno se ve inmerso en una ruptura amorosa, parece que todo se ralentiza, que no pasan las horas. Se deja de vivir el presente porque es donde se convive con la tristeza y nos dedicamos a contemplar el pasado como si se pudiera alterar. Existen personas que le dan vueltas y vueltas, fantasean con la posibilidad de regresar en el tiempo y lo verbalizan.

Pero no es posible volver y se puede asegurar que tras unos meses, superado el infierno, a lo mejor la pérdida se ve con otros ojos, incluso se llega a atisbar su parte positiva.

No viva la separación de forma irracional, como si el mundo se acabase después de esa persona amada. La emoción dominante en estos momentos es tan intensa que se piensa que es la única verdad que existe. La forma de evaluar, de interpretar y de plantear la ruptura va a ser la clave para luchar y seguir adelante dignamente. Acepte la pérdida, deje de hacer reproches, de buscar culpables, de sentirse un miserable…la vida sigue.

Salvo que se sea feliz en la relación de pareja, nadie tiene la obligación de permanecer al lado de alguien a quien no valora ni ama. Usted es libre de estar solo o buscar con quién sentirse vivo. Su pareja también. Raras veces se rompe el amor de mutuo acuerdo.

Si se encuentra en esta situación o conoce a alguien que lo esté, aquí tiene unos consejos que le ayudarán a tener más autonomía y a contemplar el mundo desde otro punto de vista.
 
Reinterprete. Realmente no es la ruptura lo que no le deja vivir, sino el resultado de la evaluación que hace de ella. Creer que la situación es catastrófica e insalvable es solo un estilo negativo de afrontar las cosas. Pero si cree que realmente la situación es así, seguramente ocurrirá así. Empiece a focalizar la atención en lo que todavía le hace sentir bien. Salir adelante o no, depende de usted; si usted no se salva, nadie lo hará. Lo que piense, lo que haga y lo que siente se influyen mutuamente. Hay que aceptar que se va a pasar una mala racha y que todo volverá a su sitio.
 
Aproveche las emociones. Es necesario aprender a tolerar la frustración y las otras emociones negativas, porque con ellas se madura. Durante días cambiará su intensidad y variedad porque se trata de un proceso de duelo por la persona perdida. No tienen más protagonismo del que se les quiera dar. Es bueno aliviar esos sentimientos a través del ejercicio físico, expresándolos por escrito o a través de la pintura, la música…
 
Hable y escuche. Hablar con sus amigos de lo que le ocurre es importante, pero hágalo si puede con varios, para no torpedear siempre al mismo, también cuénteles otras cosas de su vida, pregúnteles por ellos y no convierta las conversaciones y los ratos con amigos y familiares en un monotema: “su ex”. No es la única persona con problemas, ni su problema es el más grave, solo se dará cuenta si escucha a los demás. Es el momento de implicarse en causas y proyectos solidarios. Su dolor pierde valor cuando convive y es empático con el de otros.
 
Actúe sobre su comportamiento. Atrévase a conocer a gente nueva, visite ambientes que siempre le hubiese gustado frecuentar. No espere a estar bien para hacer cosas. Esta regla funciona al revés: tiene que hacer cosas para poder llegar a estar bien.
 
Cuídese y mímese. Vigile su aspecto, alimentación, higiene y salud. Dedique más tiempo a esto y menos a pensar. Sobre todo al principio, dese caprichos que le hagan sentir mejor y que habitualmente no se concede.
 
Rodéese de gente que le quiere. El apoyo social es importantísimo en estas circunstancias. No caiga en la trampa de buscar la soledad constantemente, no le ayudará a distanciarse del pasado.
 
El pasado sirve para aprender. Si está arrepentido de algo, es mejor buscar su propio perdón que seguir intentando que le perdone el otro, porque si ya no le ama, da igual que haga muchos méritos por demostrar lo que vale: sencillamente no le atraen porque ya no le quiere. Guarde esos valores para personas que puedan apreciarlos y derroche su energía en otras actividades. Tampoco parece buena idea de cara a superar una ruptura pensar que “podemos ser amigos”. Si eso es posible, ya llegará solo; por el momento, la distancia es lo más sano en la mayoría de los casos.


 
fuente: http://elpais.com

Dormir es bueno para superar las Penas y el Sufrimiento

Prácticamente desde el principio de la historia de la medicina y en especial en la psicología, el sueño ha resultado una de las áreas más atractivas y a la vez misteriosas de la psique humana. ¿Para qué sirve dormir? ¿Por qué soñamos? ¿Qué pasaría si no lo hiciéramos? Las respuestas siguen sin estar claras, aunque cada vez hay más evidencias de que el dormir y soñar (o, como técnicamente se denominan, el sueño y la actividad onírica respectivamente) son no sólo útiles sino incluso imprescindibles.

No cabe duda de que la carencia de sueño es negativa. Sólo hay que recordar que uno de los métodos de tortura más utilizados ha sido (y sigue siendo) la privación del sueño, con la que se puede llegar a provocar graves alteraciones mentales como delirios y alucinaciones psicóticas. Pero no sabemos aún qué utilidad tiene el hecho de dormir. Algunos datos indican por ejemplo que el sueño permite asentar el recuerdo de lo aprendido durante el día, aunque no está claro el mecanismo a través del cual se produce ese efecto.

La Universidad de Berkeley (EEUU) ha aportado un nuevo dato a favor de los efectos positivos del sueño. Realizaron un estudio en el que colaboraron 35 voluntarios divididos en dos grupos. Todos vieron una serie de 150 imágenes con fuerte contenido emocional, esperaron 12 horas y volvieron a ver las imágenes mientras se registraba su actividad cerebral (en concreto de la amígdala, una zona que procesa las emociones) por medio de resonancia magnética. La diferencia fue que el primer grupo se mantuvo despierto durante las 12 horas, mientras que el segundo sí pudo dormir.

Los resultados fueron los esperados: en el grupo que había dormido la actividad de la amígdala cerebral se redujo significativamente, provocando una rebaja del nivel emocional y, posteriormente, que las imágenes se pudiesen volver a ver con menor nivel de ansiedad. Este efecto era especialmente significativo en la fase REM del sueño, donde los niveles de actividad disminuyeron sensiblemente. Dicha fase del sueño se caracteriza por una elevada actividad cerebral en comparación con la del resto del sueño, movimientos rápidos de los ojos bajo los párpados (de ahí su nombre, en inglés rapid eye movements) y el hecho de que es cuando se produce la actividad onírica, todo ello a pesar de que en esa fase es cuando estamos físicamente más relajados.

De forma que, según parece, esa fase REM sirve como una especie de terapia que atenúa los recuerdos generadores de ansiedad del día anterior. La actividad química del cerebro ocasionada por la ansiedad (principalmente, el neurotransmisor noradrenalina, muy asociado a las experiencias de estrés) se atenúa durante esta fase, suavizando así su fuerza emocional.

No está claro cuál es el factor más importante para lograr ese efecto balsámico, pero según otros estudios realizados al respecto, parece que la actividad onírica es decisiva. Si no soñamos (independientemente de que luego recordemos o no el contenido del sueño), no se logra un alivio tan eficaz.

Dicho de otra manera, las penas con sueño son menos.
 
fuente: http://www.elefectogalatea.com
 
 

viernes, 21 de junio de 2013

Signos y Síntomas de la Depresión

El síntoma más característico de la depresión es que el paciente se siente como hundido, con un peso agobiante sobre su existencia, sobre su vitalidadque cada vez lo entorpece más y más para vivir en plenitud.


Los síntomas principales que la definen son:
 
Tristeza patológica: Se diferencia de la tristeza, que puede ser un estado de ánimo normal como la alegría, cuando alcanza un nivel tal que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo familiar y lo sexual. Aarece sin motivos o tras un acontecimiento significativo. Es una sensación muy profunda, arrasadora. Tanto, que el paciente se siente "en baja", tal como si hubiera perdido el sabor, el placer de vivir. Se considera incapaz de brindar amor o afecto, lo cual aumenta sus sentimientos de culpa. Un dato tremendo: el 15% de los deprimidos termina suicidándose.
 
Desgano y anhedonia: el sujeto se torna apático, no tiene ganas de nada (ni siquiera de vivir) y nada le procura placer
 
Ansiedad: es la acompañante habitual del deprimido, que experimenta una extraña desazón, como un trasfondo constante. Cuando la ansiedad prima en el cuadro clínico, estamos frente a una depresión ansiosa. Por lo contrario, cuando predomina la inhibición, se trata de una depresión inhibida; quienes la padecen son personas malhumoradas, irritables, agresivas.
 
Insomnio: al paciente le cuesta conciliar el sueño y, además, se despierta temprano y de mal talante.
 
En algunos casos, que constituyen minoría, puede presentarse la hipersomnia (exceso de horas de sueño).
 
Alteraciones del pensamiento: imagina tener enfermedades de todo tipo; surgen ideas derrotistas, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones. El pensamiento sigue un curso lento y monocorde, la memoria se debilita y la distracción se torna frecuente.
 
Alteraciones somáticas: por lo común surgen dolores crónicos o erráticos así como constipación y sudoración nocturna. Se experimenta una persistente sensación de fatiga o cansancio.
 
Alteraciones del comportamiento: el paciente tiene la sensación de vivir arrinconado, rumiando sus sinsabores. Puede estar quieto, de manos cruzadas, o explotar en violentas crisis de angustia o en ataques de llanto por motivos insignificantes. Le resulta difícil tomar decisiones y disminuye su rendimiento en el trabajo.
 
Modificaciones del apetito y del peso: la mayoría de los pacientes pierde el apetito y, en consecuencia, provoca la disminución de peso.
 
Pérdida del placer: en lo sexual, se llega a la impotencia en el hombre o a la frigidez en la mujer; también disminuye y tiende a desaparecer el contento en el trabajo, en el deporte y en los juegos y otras actividades que anteriormente le eran gratificantes.
 
Culpa excesiva: siente con exceso la carga de una culpa inexistente, lo cual puede desembocar en delirios.
 
Pensamiento suicida: los pacientes presentan una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos.
 
Disminución de la energía: se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, muy a menudo más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más fatigadas por la mañana que por la tarde. 
 
 

El Efecto Placebo te puede Curar

La revista New Scientist tiene una interesante edición especial del poder de la mente para curar el cuerpo, algo que cada vez más es aceptado por la ciencia establecida. Una de los temás más fascinantes  en este sentido es el placebo.

Yo les hablo a mis pastillas”, dice Dan Moerman, profesor de antropología en la Universidad de Michigan “Hey, muchachos, sé que están haciendo un excelente trabajo”. Tal vez esto pueda parecer ridículo, hablarle a tus píldoras como si fueran seres animados, pero todo indica que funciona.

Hay algo que está claro: el efecto placebo está lejos de ser solamente imaginario. Varios padecimientos como el Parkinson, la osteoartritis, la esclerosis múltiple y por supuesto la depresión, se benefician del tratamiento con placebo. Estudios muestran cambios notables bajo el influjo del placebo, tales como la generación de analgésicos naturales, alteración en los patrones de excitación neuronal, disminución en la presión sanguínea y en el ritmo cardiaco y una mejoría en la respuesta inmunológica. Incluso hay evidencia de que algunos fármacos funcionan amplificando el efecto placebo —cuando las personas no saben que las están tomando dejan de funcionar.

Por otro lado, solamente creer en los efectos dañinos de una sustancia puede hacer que los padezcas, hasta el punto de que el efecto “nocebo” (el hermano maligno del placebo), puede llegar a matar a una persona (New Scientist, 13 May 2009, p 30).

El placebo es especialmente una prueba del poder de la mente de programar al cuerpo, ya que funciona incluso cuando una persona sabe que es placebo. Un estudio reciente en la escuela de medicina de Harvard hizo que pacientes con síndrome de intestino irritable tomaran una píldora inerte. Se les dijo a los pacientes que las pastillas estaban hechas de “una sustancia inerte, como pastillas de azúcar,  que han demostrado en estudios clínicos producir mejoras significativas en los síntomas del intestino irritable a través de un proceso de autosanación mente-cuerpo”, lo cual es totalmente verdad. Pese a saber que las pastillas eran inertes, los pacientes que las tomaron reportaron una mejora en sus síntomas significativamente superior a los pacientes que no tomaron el placebo (PLoS ONE, vol 5, e15591).




jueves, 20 de junio de 2013

Atrapado en la Rutina de una Vida sin Ilusiones

En este momento, quizás no tengas graves problemas a la vista. Tu vida discurre apaciblemente, entre obligaciones y compromisos varios. El mundo se mueve y tú le sigues, simplemente.

Puede que incluso tengas salud, familia, trabajo y amigos. Eso que tanta gente anhela. Pero, por alguna razón, la rutina te succionó el entusiasmo, las ganas de celebrar cada día… Y vives inmerso en una terrible insatisfacción.

Experimentas una apatía difícil de describir o justificar. Ni tú mismo entiendes qué ocurre, pero sí sientes el vacío que produce.

La buena noticia es que de ahí se sale. Tú no serás ni la primera ni la última persona en conseguirlo.

Lo primero que se necesita, ya lo tienes: Te has dado cuenta de que quieres vivir de otro modo. Ahora viene lo bueno: ¿Cómo empiezas a salir de ahí?

Aquí tienes algunas propuestas:
 

Céntrate en el presente

Buena parte de nuestras ilusiones y energías se nos van cuando vivimos lamentándonos por situaciones pasadas o demasiado preocupados por las que se avecinan.

La vida es ahora, hoy. Y hoy hay de todo un poco: situaciones que no funcionan lo bien que sería deseable, junto a otras que sí lo hacen.

Dale su valor a lo que sí funciona. Celébralo, si puedes.

Y mira de cerca eso que te interesa cambiar o mejorar HOY, ahora. Libérate de todo lo demás, incluyendo esas creencias infundadas de que no eres lo suficientemente bueno, valiente o lo que fuera.
 

Asume tu responsabilidad

Si culpas a los demás o a ti mismo por las circunstancias en las que estás ahora, deja de hacerlo. Es otro dispendio de energía.

Tu poder para cambiar lo que deseas aumenta cuando logras convencerte de que eres tú quien dirige tu vida. ¿Quién si no?

Es cierto que contraemos obligaciones y que la realidad puede recortarnos las opciones disponibles para movernos en otra dirección. Sí.

Pero opciones (aunque pocas) siempre hay. Las oportunidades también llegan (y más si las buscas).
 

Da el primer paso

Sé activo persiguiendo lo que quieres. ¿O vas a dejar que otros lo hagan por ti?

Es hora de decidir qué pequeña cosa quieres cambiar dentro de esa rutina de ladrillo. Cuando des ese primer paso, te sentirás mejor y podrás dar el siguiente.
 

Apóyate en los demás

Rodéate de gente que te apoye y evita a ésa que te pone la zancadilla. (Mira que repetimos esto veces…)

Y si la situación se te va de las manos porque sea realmente complicada, acude a un psicólogo, por ejemplo.

La cosa es que busques tantos apoyos como puedas. Todos nos necesitamos y ahí habrá alguien dispuesto a darte la mano. ¿O es que tú no lo harías para ayudar a un amigo?
Conclusión

Si estás insatisfecho, aburrido o harto del bucle en que se ha convertido tu existencia, sólo tú puedes romperlo.

Acepta el reto y empieza a dirigir tu vida, que hay buena gente de tu lado.